“La gente está insatisfecha con la gestión de la justicia”

Noviembre 17, 2008 | publicado por CEJ en Noticias del CEJ

María Victoria Rivas, ex fiscala adjunta, se dedica actualmente desde el Centro de Estudios Judiciales a promover la renovación de la magistratura con personas honestas.

La doctora María Victoria Rivas es directora del Centro de Estudios Judiciales, institución que recientemente presentó a la consideración pública, juntamente con el Ministerio de Justicia y Trabajo, el plan de fortalecimiento de la justicia denominado “Justicia con Dignidad”. Es una de las pocas instituciones que se ocupan de promover una reforma judicial con magistrados probos y honestos, como exige la propia Constitución.

–¿Cuál ha sido el error en la reforma judicial en Paraguay?
–Creo que uno de los problemas centrales es el enfoque. Siempre nos hemos preocupado más en atacar la institucionalidad del Poder Judicial que en abordar los problemas reales que tiene. Siempre hemos confundido institucionalidad con eficiencia. La institucionalidad se refiere al nacimiento mismo del Poder Judicial, a nuestra gobernabilidad democrática, y lo otro se refiere a la burocracia o modelo de gestión administrado por las autoridades de turno.

–¿Cómo ve el rumbo de la reforma judicial en Paraguay?

–Creo que se deben corregir rumbos. Si cambiamos solamente a los ministros de la Corte y no avanzamos en dotar de transparencia a la actividad jurisdiccional, modernizar los mecanismos de gestión judicial, desde la macroadministración de los tribunales, que incluya diseño y ejecución presupuestaria, sistema de carrera, administración de recursos, control de gestión, hasta la microadministración judicial, atada todavía a las viejas estructuras de juzgado, hoy totalmente anacrónicas para brindar un moderno servicio de justicia, será una decepción más del pueblo paraguayo que ha apostado al cambio.será una decepción más del pueblo Paraguayo que ha apostado al cambio.será una decepción más del pueblo Paraguayo que ha apostado al cambio.

–¿En qué se basa para afirmar que se necesitan cambios profundos?

–Paraguay cuenta con una población de 6.000.000 de habitantes, con un presupuesto anual del Poder Judicial de 450.000 millones para el año 2008, lo que representa el 0,54 % del PIB del país, con 6.638 funcionarios, con 733 jueces, que da un promedio de 12 jueces por cada cien mil habitantes –mejor que algunos países de la región–, con un total de causas que ingresaron en el sistema judicial de 106.514 en todos los fueros y con un total de 44.425 sentencias definitivas dictadas en el año 2007, señala que algo no está bien. Es decir, a pesar de la importante inversión que viene realizando el Estado paraguayo en la justicia, hasta ahora la ciudadanía no está satisfecha, y eso con los niveles muy bajos de conflictos que ingresan dentro del sistema judicial.

–¿Cómo entra el Ministerio de Justicia en este escenario?

–El Ministerio de Justicia es un ministerio subvalorado en este país. Consideramos que debe cumplir un papel más protagónico como promotor y articulador de iniciativas para el mejoramiento de la justicia, pero no solo protocolar, sino por la necesaria coordinación que debe existir entre los poderes del Estado. Por otro lado, el Ministerio de Justicia debe encargarse de llevar adelante las políticas de acceso a justicia del Ejecutivo hacia los sectores más vulnerables de la sociedad. Tiene mucho por hacer. Probablemente Paraguay sea el único país en la región que no le ha dado mucha importancia a su Ministerio de Justicia.

–¿A qué apunta el plan “Justicia con Dignidad”?

–El Centro de Estudios Judiciales viene trabajando con el ministro de Justicia, Blas Llano, y su equipo técnico del Viceministerio de Justicia, en llevar adelante un ambicioso plan que tiene como fin dos grandes líneas de trabajo. La primera es fortalecer al Viceministerio de Justicia como un organismo técnico que tenga a su cargo llevar adelante las políticas en materia de justicia y además el relacionamiento internacional. Y la otra línea de trabajo se basa en los cuatro grandes ejes definidos, que consisten en el plan nacional de acceso a la justicia; el plan nacional de derechos humanos; el plan nacional penitenciario, y plan nacional anticorrupción. Son planes que contemplan satisfacer las necesidades históricas de la ciudadanía y, lo mejor, con una visión de política de Estado. Creo que eso es lo bueno.

–¿No será uno de los tantos planes que van en el oparei?

–Espero que no. Le vimos muy entusiasmada a la gente del ministerio, gente joven con ganas de aportar en este proceso. Por otro lado, creo que como paraguayos no podemos perder esta oportunidad histórica que tenemos de fortalecer nuestras instituciones. Necesitamos instituciones poderosas y organizaciones eficientes. Instituciones mal construidas nos condenan al subdesarrollo. Organizaciones débiles nos impiden ser previsibles, lo cual es condición del orden y la paz.

Periodista: Eliseo Paciello – Sección Política

Fuente: ABC color

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