Falta de independencia y cuoteo político son los fantasmas que se ciernen de vuelta sobre el Poder Judicial

Enero 21, 2009 | publicado por CEJ en Noticias del CEJ



Clase política debe ponerse a la altura de los reclamos ciudadanos

 

Hoy estamos de vuelta ante la tentación de las viejas prácticas del caudillismo local en donde los discursos de los referentes políticos más importantes presentan la reforma judicial como un botín de simple repartijas de cargo y distribución de poder utilizando una supuesta mayoría parlamentaria para ocupar cargos dentro de la Corte Suprema de Justicia. La miopía de la clase política es evidente.

 

Debemos vincular el proceso de reforma judicial al proceso de fortalecimiento del estado, porque la sumisión del Poder Judicial a los intereses políticos sectarios  y el incumplimiento de la ley a lo largo de nuestra historia  son las causas fundamentales de la gran debilidad del estado Paraguayo. Debemos construir la fortaleza del respeto a la Ley y el Poder bajo control.

La perspectiva histórica nos debe servir para adquirir conciencia  histórica y para descubrir que la Reforma Judicial no es un tema de moda sino es un grave problema del País, el buen funcionamiento de los sistemas judiciales y la efectiva vigencia de la Ley es la gran deuda de la clase política paraguaya.

 

La falta de análisis históricos nos puede hacer perder de vista el grave error cometido en el pasado y volver a construir el estado sobre la base de sus elementos de autoridad y centralidad, olvidando los servicios al ciudadano.

 

El año 2008 fue un año de mucha trascendencia política para el País. Con el cambio de Gobierno se han generado muchas expectativas de avanzar hacia un país más serio, más confiable, más previsible, apuntado todos, ciudadanos, organizaciones sociales, en avanzar hacia un Estado moderno dejando de lado el caudillismo. Pero una vez más la clase política, o por lo menos un gran sector de la clase política, está demostrando que no se preparó para el cambio.

 

Desde el Centro de Estudios Judiciales, deseamos que nuestras autoridades nacionales estén a la altura que reclama la historia y la posibilidad de construir la República y la Democracia, dejando de lado los intereses personales y partidarios.

Instamos a las autoridades nacionales y a los líderes políticos a avanzar en un Proceso de Selección de Ministros confiable en donde primen los antecedentes personales y académicos y no el color del Partido al cual pertenece.

 

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